Historia y ocio desde el mirador. Turó de la Rovira

Cuando empezamos a trabajar el LivingTrack: “El Botín de los Maquis” en cuya ambientación explicamos como y donde, Quico Sabaté, escondió en Barcelona un arsenal de armas y un botín para su lucha contra el régimen franquista, este mirador era un lugar estrella, era un lugar poco conocido, con una gran historia, un enclave con unas características que lo hacen un lugar  especial.

Hoy, sin embargo, el mirador del Turó de la Rovira se ha convertido en un referente especial a la hora de visionar el sky line de la ciudad.

Os explicamos un poco su historia a nivel cronológicorovira4

Historia del Turó de la Rovira

Por una parte, es uno de los mejores miradores de Barcelona, gracias a su gran panorámica de 360º  y por otro lado, desde este lugar se puede seguir un relato histórico desde el lugar como asentamiento íbero, pasando por la defensa de la ciudad durante los bombardeos de la Guerra Civil Española y su posterior enclave como barrio de barracas, para llegar a nuestros días como mirador.
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El espacio donde ahora existe la exposición sobre la historia de este enclave fue construido en la Guerra Civil para ubicar una batería antiaérea y un destacamento militar. Pasada la guerra, y durante más de cuarenta años, fue vivienda de las gentes del barrio, quienes levantaron barracas, dando origen al nombrado barrio de las barracas.

De todas formas, según lo indican los vestigios arqueológicos localizados al principio de la década de 1930,  el Turó de la Rovira fue ocupado por primera vez entre los siglos VII y IV antes de Cristo, cuando en el lugar se asentó un grupo de íberos llamado layetanos. Las excavaciones permitieron encontrar materiales cerámicos y algunas estructuras del poblado, que debió tener una superficie de unos 22.500 metros cuadrados y en 2015 unas obras la calle de Marià Labèrnia han permitido encontrar nuevos restos del asentamiento.

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El lugar es privilegiado, se puede observar un gran tramo de la costa central, desde El Maresme hasta el delta del Llobregat. Es fácil observar también  Montseny y la Mola, y en días muy claros se puede llegar a divisar Mallorca y en los claros días del invierno la nieve de la sierra del Cadí.

El hecho de que el Turó ofrezca una vista de 360º sobre la ciudad hizo que los responsables de la Defensa Especial Contra Aeronaves (DECA) del ejército de la República decidieran ubicar una batería antiaérea para defender a la ciudad de los bombardeos de la Aviazione Legionaria, aviación italiana que luchaba junto al  ejército franquista.

La decisión de instalar las baterías se tomó en mayo de 1937, pero las obras no comenzaron hasta octubre, después de presentar tres proyectos diferentes y entro en servicio en marzo de 1938 con  4 cañones Vickers de 105 mm, con un alcance de entre 7 y 13 kilómetros. La instalación disponía también de reflectores nocturnos protegidos por ametralladoras y de un fonolocalizador, que era un aparato que amplificaba el sonido para intentar detectar si venían aviones lo antes posible, en aquella época todavía no existía el radar.rovira2

Además la instalación tenía espacios para los soldados responsables de la batería, destacan el puesto de mando, el pabellón de los oficiales y dormitorios de los soldados. En el momento de la retirada, entre los días 25 y 26 de enero de 1939, mientras las tropas franquistas entraban por la Diagonal, el ejército republicano inutilizó los cañones, y durante un tiempo así quedó, sirviendo como zona de juegos.

El Turó de la Rovira post franquista

En 1944, cuando empezó a haber movimiento migratorio, el Turó de la Rovira empezó a llenarse de barracas. Los espacios que habían tenido uso militar empezaron a transformarse en viviendas informales y construcciones de poca calidad  donde llegaron a vivir a unas 600 personas.

A partir de 1972 estos nuevos ciudadanos de la capital catalana,  se organizaron entorno al Centro Social y la Asociación de Vecinos del Carmel, y fueron consiguiendo que el Ayuntamiento instalara en la zona algunos servicios básicos como convertir el pabellón de oficiales en escuela.

El Ayuntamiento hizo promociones públicas de vivienda para los ocupantes de las barracas, que se fueron trasladando a los pisos de nueva construcción y  en 1990 se empezaron a derribar las últimas barracas. A partir de entonces la cima del Turó y las bases de las rovira5baterías quedaron abandonadas y en desuso, hasta que en el año 2011 el MUHBA llevó a cabo la rehabilitación y musealización del espacio. Sin embargo hay que decir que antes, tres campos internacionales de verano de jóvenes, promovidos por la Asociación de Vecinos de Can Baró, con la colaboración y el apoyo del Distrito de Horta-Guinardó,  hicieron un gran trabajo de limpieza de escombros y suciedad de las antiguas instalaciones militares y barracas posteriores.

Otra intervención, la segunda,  más profunda, iniciada en 2014, permitió convertir la colina en un espacio patrimonial que combina el itinerario arqueológico y la historia al aire libre, en un recinto cerrado. Ahora es el espacio del MUHBA dedicado a difundir dos aspectos de la historia de Barcelona: la defensa de la ciudad durante la Guerra Civil y la aparición de una ciudad informal a partir de los núcleos de barracas.

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Fuentes propias y Turisme de Barcelona

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